
Del arte y otros demonios.
Beatus Ille...

(Con dedicatoria especial... ya sabe quién es y qué significa).
UN mundo feliz... ¿Qué es la felicidad? Si me atreviera a dar una definición, me delataría. Infeliz de mí. Claro, nadie debería vivir, en el estado que sea, sin haber leído ese libro y muchos otros. No es el mejor libro, pero sí uno que habla de la felicidad en los tiempo modernos. ¿O la infelicidad? "Un valiente nuevo mundo", en su traducción literal, escrito por Aldous Huxley. ¿Será valiente el mundo o quienes lo viven? ¿O quien lo vive? Valiente un mundo en el que ya no hay guerras, ni revueltas sociales, ni inconformidad, ni enfermedad, violencia, dolor... ¿Y cuál es la causa del dolor? El deseo. Pues bien, en el valiente nuevo mundo que vislumbró Huxley, todo deseo humano inmediato está saciado.Ya no hay nada que desear. De ahí quizás el título que se le dio al castellano: Un mundo feliz.
¿Pero en verdad son felices ahí? ¿Son felices con hipnopedia (consignas que se les reproducen en audio mientras duermen y que repiten como papagayos el resto de sus vidas, una de las cuales es "vale más desechar que tener que remendar")? ¿Con soma, una droga suministrada por el Estado que no provoca efectos secundarios? ¿Sin arte, sin vínculos afectivos, sustituido todo por el trabajo y la diversión programada?
Sí, definitivamente lo son. No tienen razón alguna para lo contrario. "Todos somos felices ahora". Vaya pregunta. ¿Acaso no es la felicidad el suave arrullo de la televisión que se apaga sola mientras nos quedamos dormidos? ¿Los refrescos de cola? ¿Belinda, el Día de la Familia y la telenovela de las doce, cuatro, seis, ocho y diez de la tarde? ¡Por Dios! ¿El internet?
"Todos somos felices ahora". ¿Qué nos hace falta? Somos útiles, tenemos profesiones milimétricamente divididas que no exigen mucho, un Dios que no exige mucho, una comunicación que no exige mucho, una educación que no exige mucho. No tenemos que (o qué) leer. En fin, estamos agradablemente cómodos en una sociedad que no exige mucho. Sólo la libertad...
"-... ¿qué es lo que experimentaría si pudiese, si fuere libre, si yo no estuviera esclavizado por mi acondicionamiento?", dijo Bernard Marx, uno de los personajes, y continuó:
"-¿Tu no sientes el deseo de ser libre, Lenina?
- No entiendo lo que dices. Ya soy libre. Libre de gozar de este tiempo, el mejor de los tiempos. 'Todos somos felices ahora'.
-Sí. 'Todos somos felices ahora', comenzamos a decirles
a los niños a los cinco años. Pero, ¿tú no querrías
ser libre, ser feliz de otro modo, Lenina? De un modo personal; no como todos
los demás...
-No entiendo lo que dices".
Y por eso se llama feliz.
lilith.rei@gmail.com